La Eurocopa, formas y modales
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"El Barça de los LIOS: Neymar, Valdés y Thiago"El fútbol se está convirtiendo en una religión para muchos y transita en su entorno execrables actuaciones humanas dignas de la más absoluta descalificación.
Brotes racistas apareció en el partido Italia-España hacia el delantero Mario Ballotelli, cuando se oyeron ruidos guturales simiescos en la grada mayoritariamente ocupada por la afición española. Lo acaecido en el Gdansk Arena disgustó sobremanera al presidente de la UEFA, el francés Michel Platini. Había ocurrido lo mismo con el lateral checo en el partido contra Rusia.
En los aledaños de diversos estadios se han producido enfrentamientos entre ambas aficiones que en algunos casos adquieren cariz político. Han obligado a intervenir a la policía y se han producido heridos y detenciones con escenas de peligro mayor. La afición polaca, rusa y croata ya ha dado indicaciones de alarma.
El racismo y la violencia física son temas de capital importancia que más preocupan. Un tema menor que atañe a los modales y a la oportunidad de utilización política del fútbol a través de los símbolos son los silbidos a los himnos.
Especial dolor produjo a muchos que los espectadores – vascos y catalanes – silbaran el himno español en la final de Copa y que Televisión Española ocultó mediante manipulación técnica. En esta Eurocopa hemos visto como ha sido pitada La Marsellesa, el himno galo francés y lo mismo pasó con el himno italiano en el España-Italia por parte de la afición española.
En Sevilla, en el reciente amistoso, previo al inicio de la Eurocopa, parte del público silbó los compases del himno chino, circunstancia que ha sido muy poco difundida, al revés del eco mediático que trajo consigo la final de Copa del Rey.
Para evitar modales poco edificantes, quizá en el fútbol, que solo es un deporte, debiera evitarse parte de tanta simbología política y no rasgarse las vestiduras por estas manifestaciones sonoras de parte del público, pues la servidumbre de la democracia otorga al ciudadano el derecho de exteriorizar sus sentimientos en libertad.
Los colores deportivos son transversales y muchas veces no coinciden con la adscripción política y ciudadana de los aficionados.
