19 de junio de 2013

Fractura social en el vestuario blanco

Albert Gil Pérez | 09/04/12 - 16:15 h.

Seguimos nuestra estancia en Madrid y este lunes tuvimos la satisfacción de conocer personalmente a Luis Moreno, uno de nuestros articulistas especializado en el acontecer de la casa blanca y en el análisis de sus partidos. Quedamos en la calle de Las Postas, en los aledaños de la magnífica Plaza Mayor. Gracias Luis por esta amable conversación matinal que nos propusiste.

El Madrid futbolístico es un hervidero, no se habla otra cosa que no sean las explosivas declaraciones de Ronaldo que han soliviantado al personal. Las encuestas, los comentarios de la vox populi van en dirección opuesta a la del jugador y apuntan a razones económicas la causa de este tour de force. Pero no solo eso. La verdad es que la victoria higiénica frente al Granada ha quedado eclipsada por la “tristeza” hecha pública por CR-7.

Independientemente de la raíz del problema, que puede ser plural, hay un trasfondo que denota la calculada puesta en escena de la situación con una preparación y frialdad que han dejado a los dirigentes blancos en fuera de juego con muchas incógnitas sin respuesta.

¿Tristeza por afectos menguados o por mejoras económicas no cumplidas, o ambas razones? Este es el quid de la cuestión, llegar a la causa para neutralizar el problema.

Recordemos que en su etapa en el Manchester United, al que llegó con solo dieciocho años, consiguió romper los contratos hasta cinco veces alcanzando ostensibles mejoreas económicas en su ficha. No obstante, nos equivocaríamos si invocáramos solo a motivaciones crematísticas la retransmitida “tristeza” del portugués de ultramar.

CR 7 es una persona ególatra en extremo que no se conforma con ser muy bueno en su profesión, sino que quiere ser el mejor. Aspiración lícita pero contraproducente cuando la ausencia de ese reconocimiento le crea frustración.

Hay, desde que el clan Mendes tomó las riendas del vestuario blanco, con Mourinho al frente de la nave dos posicionamientos definidos y uno los encarnan los jugadores españoles en minoría que se creen ninguneados con argumentos concluyentes.  Ya Mourinho quiso relevar a Casillas de la capitanía del equipo con el fútil argumento que ese puesto convenía que lo asumiera un jugador de campo. En el propio Casillas y en Ramos ha encontrado el técnico su principal escollo.  La pareja sentimental de Iker, cuando ejercía de periodista  - ahora parece que es otra cosa – osó criticar a la estrella y ello derivó en una pataleta de CR 7 hacia su capitán. El trato discriminatorio de Mourinho con los españoles no ayuda precisamente, así como tampoco el incremento numérico de ese clan en donde se confunden los empleados del club con los empleados del representante con entrada libre en las instalaciones merengues.

El brasileño Marcelo era por afinidad uno de los jugadores afectos al clan portugués y se ha descabalgado cuando hizo público su postulación a favor de Casillas en la carrera al Balón de Oro. También Ramos apuntó en esa dirección, que felicitó a Iniesta por su reciente denominación como mejor jugador europeo UEFA. Son datos que Ronaldo interioriza mal y cree le dificulta en su pretensión en recuperar el cetro mundial que perdió desde hace ya tres años en beneficio del blaugrana Messi que es aún algo más de dos años más joven.

Ronaldo ha hablado de tristeza  en forma críptica:  “los dirigentes  saben porqué”. Lo ha hecho tras solicitar y obtener una entrevista con el presidente Pérez, sin la presencia del manager general, saltándose el organigrama. De momento, Mourinho guarda silencio.

Ha esperado que el mercado esté cerrado para el Real Madrid para exponer su deseo de abandonar la causa blanca, que nunca ha sido la suya, pues él siempre apunta a logros individuales. Al Madrid le queda poco margen de actuación deportiva con los mercados cerrados. Económica sí, pues sería vender a su buque insignia al PSG que al parecer está detrás de todo este montaje.  

Para darle más morbosidad al tema, ha abierto la caja de Pandora en plena interrupción deportiva por lo que la noticia y sus distintas valoraciones trascienden mucho más.

Mourinho ha quedado en fuera de juego  también por desconocer las declaraciones de su ínclito pupilo. Que Ronaldo no celebre los goles es una provocación al aficionado blanco por lo que tiene de afectividad no compartida.

Un contrato de doce millones de euros netos no cubren las expectativas del jugador que, al parecer, quiere dieciséis. Pérez lo tiene crudo, cualquier decisión que tome puede ser objeto de crítica, pues el jugador, asesorado por su entorno, ha puesto a la máxima autoridad del club a los pies de los caballos.

Apaciguar ese fuego abierto sin control es tarea más que ardua, pues se antoja que la actual división en la plantilla lejos de atenuarse se va  a incrementar. El pirómano siempre va pasos por delante del bombero.

Oficialmente el Madrid no se ha manifestado, consciente de que la patata calienta quema demasiado. Confía que el fluir de los acontecimientos les lleve por aguas más pacíficas.

Al final el jugador siempre obtiene lo que quiere. Luka Modric es el último que podría corroborar este aserto.

Vídeo de las declaraciones de Cristiano Ronaldo.

EDITORIAL por Jordi Gil

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